Hola,

«Había parecido que era el principio de la felicidad, y a Clarissa la conmociona todavía, más de treinta años después, comprender que era la felicidad; que la experiencia completa residía en un beso y un paseo, la previsión de la cena y un libro»

Las horas no es solamente una famosa película con Nicole Kidman, Meryl Streep y Julianne Moore. Las horas es también una estupenda novela del escritor estadounidense Michael Cunningham, ganadora de los premios Pulitzer y PEN/Faulkner en el año 1.999.

Tres épocas diferentes y tres mujeres no tan distintas: en 1.923, Virginia Woolf se levanta una mañana y empieza a escribir su novela La señora Dalloway, a la que lleva algo de tiempo dándole vueltas; en 1.949, Laura Brown, un ama de casa, prepara junto a su hijo de tres años una tarta y una fiesta de cumpleaños para su marido; y a finales del siglo XX, Clarissa Vaughan prepara una fiesta para su mejor amigo y antiguo amante, Richard, enfermo terminal de SIDA que va a recibir el premio Carruthers esa misma tarde.

Al igual que en La señora Dalloway, nos encontramos con tres días en las vidas normales y corrientes de tres mujeres que, en su época y en su entorno, podrían tomarse por personas tan normales y corrientes como sus vidas. Sin embargo, igual que en La señora Dalloway, los detalles marcan la diferencia. Los detalles nos hacen únicos, y esas nimiedades pueden hacer que un hecho que debería ser normal, frívolo, e incluso nimio, se convierta en todo un acontecimiento.

Las tres mujeres tienen muchas cosas en común: en esos días que se describen, las tres están a punto de celebrar una fiesta, ya sea multitudinaria o íntima y personal. Las tres tienen muchos motivos para estar ausentes, dándole vueltas en la cabeza a asuntos muy importantes para ellas. Y de hecho, las tres, sin saberlo, tienen entre sí una conexión real, a pesar de la diferencia de épocas, cuya resolución no se presentará hasta finales del siglo XX, en la fiesta de Clarissa; esa mujer a la que Richard, con ternura (y con toda la razón del mundo), comparaba con la señora Clarissa Dalloway de la novela de Virginia Woolf...

Es una novela breve, intensa, y especial. Igual que La señora Dalloway; no en vano se basa mucho en ella. Y para quienes hayan visto la película, un pequeño spoiler: el guión es una fidelísima adaptación de esta novela. Aunque, a mi parecer, la novela es aún más emotiva que la película.

Una novela recomendable, sin dudarlo en absoluto.

Un besote